viernes, 20 de abril de 2018

Viaje por los huesos


Ahora viajo de incógnito por el haz de mis huesos
Por planicies unánimes de horizontes ilesos.
Entre blancuras solas,
¡ah, qué música inerte!
Oigo en noche lejana de cedrón y amapolas
el beso original que fundó tanta muerte.

En estos huesos puros, de terrestre destino,
bajo intemperies lácteas, mi mañana adivino.
Y en sus solas blancuras
De apariencia esteparia,
reconocer no puedo mis cenizas futuras,
mi austera calavera, puntual y solitaria.
Pero ahora en mis huesos, genealógicos, fieles,
un suave ayer recobro de memorables mieles,
Con una luz antigua
de absorta primavera,
ese candor ingrávido todavía atestigua
la niñez celestísima, la sonrisa primera.

Huesos donde mi muerte infantil reposaba,
por un tímido ruego contenida su aljaba.
Desde el ampo risueño,
aún mi madre me mira.
Ya, con mentón vencido, no calla hasta en el sueño.
Ya, con semblante alegre, se levanta y respira.
¡Ay huesos, huesos míos, de entornada memoria
que abro con una clara lágrima expiatoria!
Tal en una cisterna
de dócil resonancia,
en los átomos tibios oigo la voz paterna
como en aquel domingo flamante de la infancia.


Roberto Ibáñez

viernes, 13 de abril de 2018

Inmortalidad

Sunset / George William Russell
Debemos pasar como humo o vivir en la llama;
Pues no somos más que bruma en los ciclos ardientes; y 
Nuestros pensamientos se transforman en sueños, 
Y nuestra voluntad en deseos, mientras como humo 
Desaparecemos en el fuego. 

Luces de infinita piedad en el grisáceo crepúsculo
Fueron nuestros días: y seguramente aquello fue el alma: 
Pues vivía en nosotros un aliento eterno. En ese fuego vivimos y 
Morimos, y pasamos a través de muchos caminos, a través 
De las innumerables sendas del sueño y de la muerte. 

viernes, 6 de abril de 2018

Otoño

Autorretrato de José Hierro

Otoño de manos de oro.
Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino.
Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos.
Ceñido tu cuerpo por todos los vientos de todos los siglos.

Otoño, de manos de oro:
con el canto del mar retumbando en tu pecho infinito,
sin espigas ni espinas que puedan herir la mañana,
con el alba que moja su cielo en las flores del vino,
para dar alegría al que sabe que vive
de nuevo has venido.
Con el humo y el viento y el canto y la ola temblando,
en tu gran corazón encendido.

viernes, 23 de marzo de 2018

Como un jazmín del país




Dijo el muchacho a la moza:
desde el comienzo te vi;
en el sueño, en la vigilia,
como un jazmín del país.

Perfume de la alta noche,
pequeña flor constelada,
en el patio con aljibe
y en mi corazón, guardada. 

Yo me voy con Aparicio,
sé que otra divisa labran
tus manos, y llevarán
los varones de esta casa. 

Yo me voy con Aparicio,
pero mírame a la cara,
que lo que voy a decirte
se dice una vez y basta.

Sólo una cosa podría
detenerme, una palabra;
di que me quede y me quedo,
jazmín del país, muchacha. 

Ella lo miró a los ojos,
pero no le dijo nada,
y nada dijo después,
cuando cayó con Saravia. 

Perfume de la alta noche,
pequeña flor constelada,
en el patio con aljibe
y en mi corazón, guardada. 


viernes, 16 de marzo de 2018

Los pasos lejanos

César Vallejo en Niza - 1929
Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...;
si hay algo en él de amargo, seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huída a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.

Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

viernes, 9 de marzo de 2018

Manos

Los gestos milenarios que repito 
desde el tender la mesa a hacer dormirse 
los niños, me descubren 
de pronto, su otra cara. 
Es mi mano y no es sólo la mía. 
Vieja mano, viejísima, viniendo 
desde siglos, se mueve 
por detrás de una fría, gris mirada. 
Visto y pensado, el mundo 
contemplado, extendido 
delante de los ojos 
y los ojos buscando ver los hilos 
de la espesa maraña. 
...Y sin embargo, manos 
que nada ven, las ciegas 
manos, mucho más hallan, 
y sin buscar encuentran 
una viva sustancia: 
en palabras no entra 
en los ojos no cabe. 
Manos sólo la palpan.

viernes, 2 de febrero de 2018

Tiempo de amor

Sólo cuando me amas
se me cae esta máscara pulida
y mi sonrisa es mía
y la luna la luna
y estos mismos árboles
de ahora
este cielo
esta luz
presencias que se abren
hasta el vértigo
y acaban de nacer
y son eternos
y tus ojos también
nacen con ellos
tu mirada
tus labios que al nombrarme
me descubren.
Sólo cuando te amo
sé que no acabo en mí
que es tránsito la vida
y que la muerte es tránsito
y el tiempo un carbúnculo encendido
sin ayeres gastados
sin futuro.