viernes, 21 de julio de 2017

Mi tierra

 

                   
A un tiempo, cual sueño
que halaga y asombra,
de los robles las hojas caían,
del saúco brotaban las hojas.
 
   Primavera y otoño sin tregua
turnan siempre templando la atmósfera,
sin dejar que no hiele el invierno,
ni agote el estío
las ramas frondosas.
 
   ¡Y así siempre! en la tierra risueña,
fecunda y hermosa,
surcada de arroyos,
henchida de aromas;
 
   que es del mundo en el vasto horizonte
la hermosa, la buena, la dulce y la sola;
donde cuantos he amado nacieron,
donde han muerto mi dicha y mis glorias.

Rosalía de Castro

viernes, 14 de julio de 2017

Padre


Padre: lo único cierto 
es que tú no estás muerto.

Otros, tienen sus dioses, sus amigos lejanos; 
otros tienden las manos 
abiertas hacia verdes promesas imposibles, 
y esperan, recostados sobre la piedra dura 
de la paciencia, el pan de la dicha futura 
y el agua de venturas risibles. 
Están sobre el camino polvoriento 
deshojando sus preces en el viento; 
lamiendo las sandalias de las vírgenes, 
encendiéndoles velas a los santos 
y adulando una suerte de seres vengativos 
a quienes, desde luego, 
les da lo mismo, en suma, ser amables o esquivos. 
(Eso, si es que conocen todos nuestros quebrantos)

Yo, no. Yo solo tengo 
tu sombra inteligente; 
tu sombra que vigila 
con atenta pupila 
todas las tempestades que rugen tras mi frente; 
tu sombra, que me enseña las sendas de la Senda; 
la que lleva mi potro cerrero de la brida; 
la que acampa conmigo después junto a mi tienda 
¡y mis camellos y tesoros cuida!

Quizás no sepas, padre, que cuando tú partiste 
yo empezaba a ser triste. 
Ya estaba frente al vasto pizarrón de las cosas, 
con su sistema de ecuaciones odiosas, 
la tiza que me diste en la mano, 
y la frente fruncida, 
tratando de arrancarle, en vano, 
su incógnita a la vida. 
Pero yo sé que ahora me estás viendo, querido. 
Sé que estás a mi lado, 
seguramente empeñado 
en que recuperemos el tiempo perdido.

Por eso eres, padre, el único a quien pido.
Lo que yo quiero es esto: 
(bien poco; ya tú sabes que siempre fui modesto)

Tú, que no duermes, vela mi pobrecito sueño; 
tú, que eres fuerte, dame tu ayudita en la carga; 
tú que eres ágil sobre tu propia senda larga 
ponme fibras de amianto para mi duro empeño.

Hazme franco, sencillo, luminoso, risueño, 
ya si el placer me aniña, ya si el dolor me embarga 
vierte tu miel de abejas sobre mi copa amarga 
¡Y sobre todo, padre, hazme mi propio dueño!

Tenme siempre a tu lado como antes me tenías, 
disimula mis faltas, vibra en mis alegrías; 
cuida de que nos dure para siempre mamá. 
Envuélveme en ti mismo, ya que no puedo verte, 
y espérame en la hora confusa de la muerte 
para que me acompañes…

                                             ¡Hasta luego, papá…!

viernes, 7 de julio de 2017

Hastío


Pasan las horas de hastío
por la estancia familiar,
el amplio cuarto sombrío
donde yo empecé a soñar.

Del reloj arrinconado,
que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado
odiosamente golpea.

Dice la monotonía
del agua clara al caer:
un día es como otro día;
hoy es lo mismo que ayer.

Cae la tarde. El viento agita
el parque mustio y dorado...
¡Qué largamente ha llorado
toda la fronda marchita!

viernes, 30 de junio de 2017

Conversaciones







...

La noche 
está oscura 
y mi corazón tirita. 
Sólo 
me sostiene 
esta esperanza: 
puedo.

...
Algún día volveremos 
como antaño 
a caminar 
por las veredas 
de la infancia. 
Habrá resurrección 
en las esquinas 
y volverán a ser 
nuestras viejas 
recordadas cosas.

...
Siento en mis huesos 
los huesos 
de aquellos 
que fueron. 
En mí 
esqueletos 
son, 
somos 
lo que soy, 
soy 
los que ayer 
fueron.

jueves, 22 de junio de 2017

Intimidad


En el corazón de la mina más secreta, 
En el interior del fruto más distante, 
En la vibración de la nota más discreta, 
En la caracola espiral y resonante, 

En la capa más densa de pintura, 
En la vena que en el cuerpo más nos sonde, 
En la palabra que diga más blandura, 
En la raíz que más baje, más esconda, 

En el silencio más hondo de esta pausa, 
Donde la vida se hizo eternidad, 
Busco tu mano y descifro la causa 
De querer y no creer, final, intimidad.

jueves, 15 de junio de 2017

Mi angustia...

Mi angustia amargará la brisa pura
que no tiene complicidad contigo;
mi soledad ya enturbia el blanco trigo
que crece sin pensar en su dulzura.

Te le has ido a sembrar otra ventura
por los surcos calientes de un amigo
y a fuerza de pensar no te maldigo
porque nunca te dije mi amargura.

Yo sólo fui el autor de mi derrota;
nunca te dije nada y hoy no puedo
ni tener con razón melancolía...

Me engañaré, diciendo a mi alma rota
que, con mi verso, intacto y fuerte quedo...
cuando eras tú quien todo lo ponía.

miércoles, 7 de junio de 2017

Cambios

Puede cambiar la vida
sus ramas, como un árbol
cambia las suyas desde
el verde hasta el otoño.

Puede, pilar oscuro,
suplicio oscuro puede
recubrirse de frutos
como un mes de verano.

Ah puede también caer,
caer no sé hasta dónde,
como cae el poema,
o el amor en la noche,
hasta no sé qué fondo
duro y ciego y terrible,
tocando el agua madre
el manantial del miedo.

Ida Vitale

jueves, 1 de junio de 2017

Montevideo



Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.

Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente.
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran el pasado más leve.
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias.
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol buenaventura tus quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio.

viernes, 26 de mayo de 2017

Éxtasis

Amado Nervo leyendo junto a su hija adoptiva, Margarita Dailliez.

Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas
y aún me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa.
Para mí, en rededor, todo es belleza:
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome al brillar: "¡Aquí se piensa,
también, aquí se lucha, aquí se ama!".

jueves, 18 de mayo de 2017

Ese gran simulacro

Cada vez que nos dan clases de
amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de
amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de
ausencia
muñones de porvenir / arrabales
de duelo
pero también candores de
mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde
sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo
de otoño
sentimientos insoportablemente
actuales
que se niegan a morir allá en lo
oscuro

el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido es un gran
simulacro
nadie sabe ni puede / aunque
quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de
fantasmas
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
santiago

el día o la noche en que el olvido
estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de
maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por
el mundo
y esa verdad será que no hay
olvido

viernes, 12 de mayo de 2017

La mamadre

La mamadre viene por ahí,
con zuecos de madera. Anoche
sopló el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aulló la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la mañana
de sol helado, llega
mi mamadre, doña
Trinidad Marverde,
dulce como la tímida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apagándose,
encendiéndose
para que todos vean el camino.

Oh dulce mamadre
—nunca pude
decir madrastra—,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abrí el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad más útil:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y allí te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el áspero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un río de diamantes.

Ay mamá, ¿cómo pude
vivir sin recordarte
cada minuto mío?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocinó, planchó, lavó,
sembró, calmó la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya podía
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al pequeño ataúd
donde por primera vez estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Otro mayo


cuando pasabas con tu otoño a cuestas
mayo por mi ventana
y hacías señales con la luz
de las hojas finales
¿qué me querías decir mayo?
¿por qué eras triste o dulce en tu tristeza?
nunca lo supe pero siempre
había un hombre solo entre los oros de la calle

pero yo era ese niño
detrás de la ventana
cuando pasabas mayo
como abrigándome los ojos

y el hombre sería yo
ahora que recuerdo

miércoles, 26 de abril de 2017

Otoño


Avenida de los álamos en otoño / Vincent Van Gogh

"Venía, por fin, el otoño verdadero: el aire se tornaba frío de viento; sonaban las hojas con un tono seco, aunque no fuesen hojas secas; toda la tierra tomaba el color y la forma impalpable de un pantano indeterminado. Se decoloraba lo que había sido sonrisa última, en un cansancio de párpados, en una indiferencia de gestos. Y así todo cuanto siente, o suponemos que siente, apretaba, íntima, al pecho su propia despedida. Un son de remolino en un atrio fluctuaba a través de nuestra conciencia de otra cosa cualquiera. Agradaba convalecer para sentir verdaderamente la vida."

Libro del desasosiego (fragmento)
Fernando Pessoa

viernes, 21 de abril de 2017

El pájaro, pájaro


Si le hubiera cortado las alas,
habría sido mío,
no habría escapado.
 Pero así,
ya no sería más un pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.



jueves, 6 de abril de 2017

Serenidad


Serenidad, tú para el muerto,
que yo estoy vivo y pido lucha.
Otros habrá que te deseen:
ésos no saben lo que buscan.
Si se durmieran nuestras almas,
si las tuviéramos maduras
para mirar inconmovibles,
para aceptar sin amargura,
para no ver la vida en torno
apasionadamente nunca,
duros y fríos, como piedra
que sopla el viento y no la muda...

Almas claras. Ojos despiertos.
Oídos llenos de la música
del dolor. Los dedos felices,
aunque los hieran las agudas
espinas. Todo el sabor agrio
de la vida, en la lengua...

viernes, 31 de marzo de 2017

Decir, hacer



Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ausencias


Llueve. Los ojos se ahondan
buscando tus ojos: esos
dos ojos que se alejaron
a la sombra cuenca adentro.
Mirada con horizontes
cálidos y fondos tiernos,
íntimamente alentada
por un sol de íntimo fuego
que era en las pestañas, negra
coronación de los sueños.

Mirada negra y dorada,
hecha de dardos directos,
signo de un alma en lo alto
de todo lo verdadero.

Ojos que se han consumado
infinitamente abiertos
hacia el saber que vivir
es llevar la luz a un centro.

Llueve como si llorara
raudales un ojo inmenso,
un ojo gris, desangrado,
pisoteado en el cielo.

Llueve sobre tus dos ojos
que pisan hasta los perros.
Llueve sobre tus dos ojos
negros, negros, negros, negros,
y llueve como si el agua
verdes quisiera volverlos.

Pero sus arcos prosiguen
alejándose y hundiendo
negrura frutal en todo
el corazón de lo negro.

¿Volverán a florecer?
Si a través de tantos cuerpos
que ya combaten la flor
renovaran su ascua ... Pero
seguirán bajo la lluvia
para siempre mustios, secos.